El pasado 19 de septiembre tuve
la oportunidad de acercarme a los alumnos de 2° de CCH y compartir con ellos mi
experiencia al trabajar como voluntario en distintas agrupaciones, con la
finalidad de acercarlos, y de ser posible, motivarlos a desarrollar proyectos
exitosos en el programa de CAS.
En enero de 2011 inicié una
aventura que cambió mi percepción respecto al trabajo social. Me capacité como Médico de la Risa, con lo cual me
convertí por primera vez en un voluntario dentro de una asociación civil. Al
día de hoy cuento con casi dos años de experiencia como voluntario activo, además
de que estudié en la carrera aspectos profesionales del proceso de intervención
educativa en la sociedad. No obstante, lo más importante para mí fue descubrir
que el éxito de una intervención social está en el compromiso que uno ejerce al
trabajar en un proyecto. Para intervenir positivamente en la sociedad, es
necesario estar dispuestos a trabajar en nosotros mismos primero. Informarnos,
capacitarnos, programar nuestro tiempo… de tal forma que nuestras acciones
denoten el compromiso con el proyecto.
Para elegir un proyecto es muy
importante encontrar un punto medio entre nuestros gustos, habilidades y
posibilidades; fijar objetivos con la institución con la que se colaborará, así
como realizar un programa de intervención en el que se visualicen y se cumplan
los alcances del proyecto.
Sé que terminar la preparatoria
exige mucho trabajo, pero es esa exigencia la que nos permite sobresalir del
resto, y estoy seguro de que, como jóvenes, desde hoy podemos hacer mucho por
el entorno que nos rodea.
Agradezco la oportunidad que se
me brindó de compartir con ustedes lo poco que sé de trabajo social, y lo mucho
que me apasiona hacerlo.
¡Gracias por escucharme!
Francisco Pomposo


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