Yo
elegí como proyecto para CAS, de seis meses, asistir a la clínica psiquiátrica
Florida. Asisto con tres de mis compañeros de generación una vez a la semana
dos horas. En estas dos horas les llevamos a los pacientes diferentes actividades
para que se distraigan un rato y tengan algo divertido que hacer. Normalmente
les llevamos material para hacer manualidades lo cual les gusta mucho y
desarrolla su creatividad y habilidad con las manos. Como nuestros pacientes no
sólo son mujeres sino que también hombres tratamos de llevar actividades
variadas que puedan ser interesantes
para todos. En promedio trabajamos con unos 20 pacientes en cada sesión de
terapia y tratamos de darles un trato muy personalizada para que ellos se
sientan a gusto y se animen a participar.
En
algunas ocasiones decidimos salir a
realizar las actividades al jardín de la clínica, el que es un lugar muy
agradable. Tienen una cancha de volleyball la cual utilizamos algunas veces
para jugar ya sea volleyball o futbol. Esta actividad les encanta
principalmente a los hombres.
Hay
veces en las que también hacemos concursos y juegos de destreza mental. Para
estas actividades acostumbramos llevar algún premio aunque sea muy pequeño,
esto los motiva muchísimo y no sólo premiamos al ganador sino a todos. A veces
es difícil encontrar un buen premio que llevarles ya que algunos de los
pacientes sufren de diabetes y/o sobrepeso por esto la nutrióloga de la clínica
nos pide que cualquier cosa que les llevemos sea saludable y con poca azúcar.
Además
no importa la actividad que tengamos planeada siempre les llevamos música para
crear un ambiente más cómodo. Creo que esa ha sido una muy buena idea porque
les encanta cantar las canciones que les llevamos y siempre recibimos peticiones
de nuevas canciones.
Ya
llevamos aproximadamente tres meses y medio yendo a la clínica y hasta el
momento ha sido una actividad muy gratificante. El primer día que asistimos nos
comentó la psicóloga encargada que lo que estábamos a punto de hacer implicaba
un gran compromiso ya que este tipo de pacientes psiquiátricos son muy
sensibles respecto a que si vas una vez y después dejas de ir por alguna razón,
sin importar que la razón haya sido ajena a ellos suelen culparse a si mismos y
sentirse indeseados. Es por eso que no podíamos tomarnos a la ligera el
compromiso. Ese mismo día los conocimos y para ser sincera sí tuve algo de
miedo. Nuca había tenido trato con pacientes y muchos menos pacientes con algún
tipo de enfermedad mental. No sabía cómo reaccionarían y tampoco estaba segura
de cómo debía de comportarme. Sin embargo con el paso del tiempo nos tienen más
confianza, ahora que vamos nos platican, cuentan chistes y esperan con ansias
las actividades que llevamos preparadas para ellos siempre al llegar nos
pregunta: -Doctora ¿qué vamos a hacer hoy? Y al contestarles siempre tienen una
sonrisa. Son personas que valoran lo que hacemos por ellos y son muy
agradecidos, además me han enseñado muchas cosas como el compañerismo. Me
impresiona ver como se ayudan entre ellos y se echan porras, incluso son
pacientes entre ellos mismos y han aprendido, dentro de lo que cabe, a ser
tolerantes y llevar una buena convivencia diaria.
A mi
en lo personal me encanta ir al servicio, no importa cuanta tarea tenga o el
cansancio todos los pacientes que hemos tenido hacen que el esfuerzo valga la
pena. Hay veces que tengo sentimientos encontrados sobre todo cuando uno de los
pacientes deja de ir a terapia porque ya lo dieron de alta, por una parte me da
tristeza ya no volverlo a ver y por la otra parte me siento contenta de que
lograron salir de ahí y que sé que van a estar mejor. Ni yo ni mis compañeros
sabemos a ciencia cierta la enfermedad que cada uno padece o cuanto tiempo van
a estar ahí y eso creo que ha sido bastante bueno porque nos ha permitido
trabajar sin prejuicios de ningún tipo.
Hasta
el momento creo que la decisión que tomé a principio de año de cual proyecto
quería llevar a cabo fue la mejor y la volvería a tomar. Estoy muy feliz.
Estas
fotos las tomé hace poco en una de las terapias en las que hicimos unas
cartulinas con motivo de la primavera.
Nosotros
les llevamos el material y organizamos dos equipos. Cada equipo podía hacer su
propia cartulina y al final votamos para elegir a la cartulina ganadora. Como
premio les llevamos un pequeño chocolate con forma de conejito por haber pasado
la temporada de pascua.

















