Durante ya cinco meses, he estado ayudando en una clínica
especial para personas que sufren de Alzheimer. Esto ha sido una experiencia
que ha cambiado la forma en la que veo al mundo. Antes de hacer esto, ya había
escuchado de esta peligrosa enfermedad, pero nunca me había imaginado a los
límites que podía llegar; no es lo mismo saber en qué consiste a ya trabajar
personal mente con personas que no saben que la sufren.
Creo que esta actividad me ha ayudado a entender y saber
cómo tratar a las personas enfermas, así como a saber qué temas y cuáles no tratar
con ellos.
Aunque al principio fue algo difícil saber cómo tratar a
la gente y saber qué actividades se podían realizar con ellos, me ha gustado la
experiencia.
Después
del tiempo que he estado yendo, a veces siento que los viejitos se acuerdan de
mí, y que, aunque no lo puedan expresar, están agradecidos de que los estoy
ayudando.
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