En
mi servicio ayudo a niños entre 4 a 7
años con sus tareas y posteriormente hacemos algún juego recreativo.
El
miércoles pasado, 27 de febrero del 2013, fue un día de servicio diferente a
los de siempre. Primero que nada era cumpleaños de los gemelos Abraham y Juan
quienes cumplían 5 años de edad por lo que ya era considerado un día especial.
Los niños tuvieron la oportunidad de comer en el jardín, partir el pastel y
pegarle a la piñata. Además de la gran fiesta para los gemelos, ese día me
otorgaron el permiso de bajar a los niños del cunero a estar un rato en el
jardín y disfrutar del Sol. Todos los otros niños estaban alrededor de los
pequeños abrazándolos y jugando con ellos. Era la primera vez en meses que
sacaban a los pobres bebés de un cuarto muy pequeño a ver la luz del Sol.
Esto
no lo pueden hacer constantemente porque no tienen el suficiente personal para
bajar a 5 bebés y cuidarlos al mismo tiempo y porque temen que se puedan
enfermar o que haga demasiado calor. Para mí es primordial que un bebé reciba
vitamina del Sol, que vea algo diferente que 4 paredes blancas y que
interactúen con otros niños.
Creo
que fue un día increíble y que hacer esto todos los miércoles después de las
tareas de los niños les ayudará notablemente a los bebés.
Proponer
sacarlos y que me hayan otorgado el
permiso realmente me llena, me llena saber que tu ayuda va a contribuir
enormemente para el desarrollo de un niño.
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